Solidez integral
Ésta es la ventaja global del Gladmin. Es la ventaja que sustenta todas las demás ventajas. Es la ventaja que marca la diferencia entre nuestro sistema, el Gladmin y "lo demás..." La solidez o robustez que caracteriza cada programa del Gladmin lo coloca muy por encima de cualquier otro ERP de sus dimensiones técnicas e informáticas.
Agilidad para extenderse
Todos conocemos las verdaderas historias de horror caracterizadas por el laberinto de la confusión generado por la pequeña empresa que ingenuamente le solicita al "técnico" informático "un programita". Dicen: "es muy sencillo. Sólo necesitamos que haga esto, y esto... ah! y esto otro... bueno, y algunas cositas más que veremos sobre la marcha". Ésa es la sentencia del camino directo hacia el reino de los programas "Frankenstein".
En el Gladmin nuestros usuarios se sorprenden cuando ven, no sólo la increible velocidad con que aparecen los programas para satisfacer las extensiones solicitadas, sino el hecho de que esos nuevos programas ¡realmente funcionan!
Constantemente cambia, se extiende. Se hace más poderoso. Se hace más útil para más giros de negocios.
Información sin límites
Hoy por hoy, el gran "coco" de cualquier sistema informático son los reportes. Es decir, la explotación de la información. En el Gladmin este asunto quedó resuelto de una vez para siempre. Cada usuario decide qué quiere ver, cómo, con qué frecuencia y en dónde. Reportes sin límite.
El truco: generar reportes de rangos de fechas para ver en forma lineal o bien recibir grandes cantidades de renglones y columnas para analizar con las llamadas "tablas dinámicas".
Los programas del Gladmin son los instrumentos mediante los cuales los datos se van generando conforme las operaciones regulares del negocio se van dando. La base de datos centraliza esa información y la organiza para proveer en cualquier forma que se desee ver. Con sólo combinar la agilidad que tiene el Gladmin para extenderse con la potencia de su información concentrada, veremos con qué facilidad es factible agregar cualquier elemento informativo, por imaginativo que éste sea.
Garantía de exactitud
En el Gladmin las cosas no suceden aisladamente, sino en forma sólidamente integrada dentro de la base de datos. Ningún dato puede quedar colgando de la nada, porque ningún dato puede registrarse si no tiene puntos de unión con otros datos existentes en la jerarquía, hasta llegar a los primarios, elementales.
Esta mecánica garantiza que lo que está es porque puede estar, es decir, porque tiene permiso de estar. No hay datos locos, sueltos, sin sentido. Los programas y las reglas del negocio definidas en las bases de datos mismas impiden ambigüedades y piezas de información desconectadas.
Debe de quedar claro que el requisito elemental para lograr exactitud integral es mantener eléctricamente respaldados los equipos que hospedan al motor de la base de datos.
Fin de la redundancia
El Gladmin acaba de raíz la labor humana desperdiciada. Se acaban las capturas múltiples. Éstas son generalmente el resultado de ese esfuerzo que fue haciendo la pequeña empresa por ir resolviendo "por partes" sus procesos. Así se fue formando el pequeño "Frankenstein" que aspira a ser llamado "sistema". Esto se acaba para siempre en forma tajante, en forma radical. Jamás se volverá a introducir más de una sola vez un solo dato. En el Gladmin las cosas sólo se hacen una vez, y cuando se están haciendo, el diseño del sistema mismo está cuidando que sólo se haga lo posible, lo permitido, lo válido lo que no viola las reglas del negocio.
El pequeño empresario sufre las consecuencias de la redundancia y del "archipiélago" de programitas cuando solicita sus reportes. Entonces todo mundo debe de dejar lo que le tocaba hacer (atrasando el trabajo regular) para hacer posible la generación de esos reportes cuya información se encuentra efectivamente aislada en las pequeñas bases de los pequeños programas.
Actualización perpétua
En la industria del software tenemos un panorama que a todas luces es injusto: el que paga primero y tiene más tiempo confiando en una paquetería o en un sistema ¡resulta que es el que más viejas tiene sus aplicaciones! Mientras que el que acaba de comprar, ¡goza de los últimos adelantos! Esto es a todas luces injusto: se le da más al que ha estado menos tiempo comprometido con la marca o con el producto.
En el Gladmin las cosas son completamente diferentes. El que adquiere el Gladmin hoy y el que comenzó a confiar en el Gladmin hace tres años, pueden tener al mismo tiempo y en todo momento precisamente la última versión, la más adelantada, de los programas y diseños del Gladmin.
Diariamente hay mejoras, tanto extensiones horizontales como extensiones verticales, tanto modificaciones para agregar funcionalidad como modificaciones para agregar seguridad. Y, obvio es, de vez en cuando hay una modificación para rectificar algún comportamiento errático. El gran valor del Gladmin es la gran potencia que posee en su diseño para que una empresa que lo usa extensiva e intensivamente, renueve las estructuras de sus bases de datos en unos cuantos segundos y coloque la nueva versión de los ejecutables a disposición de los usuarios en cuestión de minutos.