Entrega no es enajenación

La factura representa una declaración pública de que se ha dado una enajenación de objetos de una entidad hacia otra. Cuando la factura se emite, se está declarando que lo que se ampara en ella, ya no será más propiedad del emisor del documento, sino del beneficiario.

Es por ello que sólo se pueden alterar las existencias legales de los productos cuando éstos se enajenan.

Sin embargo...

Remisión deja el producto indisponible

Cuando un producto es remitido de las bodegas del propietario a las bodegas de otra entidad, la acción queda registrada en un documento que se llama "Remisión". Este documento no declara cambio de propiedad, sino sólo cambio de lugar de un objeto propiedad del emisor de la remisión.

En el Gladmin todo está en "su lugar": un reporte de cardes mostrará la realidad y ésta nos indica que un producto que ha sido enviado -amparado en una "remisión"- de las bodegas del propietario de ese producto al sitio de un receptor "temporal", ya no estará disponible para entrega o venta, a menos que el mismo regrese.

En el Gladmin es factible conocer en cualquier momento quién tiene qué en calidad de transferencia temporal. Incluso es posible conocer reportes por cliente en el cual se nos muestra qué debe facturado y qué tiene en su posesión en calidad de remisionado. 

Una remisión es factura con sólo cambiar su esado

Lo que ampara una remisión está sujeto a convertirse en factura en su totalidad o parcialmente con sólo cambiar el estado. En el Gladmin esto se hace en el mismo programa de elaboración de documentos que amparan ventas y es cuestión de unos segundos. El que lo hace es responsable de la entrada del producto que deja de estar en la remisión.