El pedido del cliente y el surtido
En el Gladmin todo está integrado y eso facilita las cosas para todos, generando clientes más felices. ¿Qué sucede en una empresa bien organizada con el Gladmin? ¡Que jamás un pedido se quedará sin surtir!
Se levanta un pedido y el vendedor lo envía a surtido: está confirmado que hay existencias para todo, o bien, no se habría podido levantar el pedido mismo.
En el almacén en donde se satisfacen los surtidos, un equipo de surtidores tiene acceso a una o más pantallas con un programa del Gladmin en que les permite ver qué pedido aún está en espera y el tiempo que tiene en espera.
El surtidor escoge el pedido a surtir y, por si en ese mismo instante otro surtidor también lo escogió, jamás habrá peligro de doble surtido porque el Gladmin sólo permitirá que uno de los dos (o tres o cuatro) pueda proseguir con la operación. En esa forma ni se duplican los surtidos ni nadie pierde tiempo haciendo lo que otros ya hicieron.
Dependiendo de la situación crediticia del cliente, éste podrá recibir su mercancía con el amparo de una remisión, o bien recibirá su pedido ya con una factura amparándolo, misma que regresará ya visada para preparar su presentación al cobro posterior.
Pedidos pendientes de surtir en espera
El sistema continuará guardando todos los pedidos que aún no han sido surtidos, pero, por el diseño del Gladmin, la empresa puede optar por la política de sólo cerrar hasta terminar de surtir satisfactoriamente el último pendiente.
Liquidación de repartidores
Los repartidores deben de regresar con las firmas de los clientes que acreditan la satisfactoria recepción de la mercancía que solicitaron. Los documentos físicos siguen un curso pero con la certeza de que la ubicación y estado de los mismos es parte integral de los eventos que el Gladmin habrá de satisfacer.