Lo que pagamos al proveedor es el valor de nuestro inventario

Cada compra que cerramos con un proveedor sustenta el costo de nuestros inventarios. Los costos de los productos en existencia en el Gladmin, sólo pueden provenir del evento de comprarlos. Claro, un producto puede tener un costo de cero y saldrá con una utilidad del 100%. Esto es posible. De hecho los servicios son productos sin costo directo, aunque como objetos compuestos pueden tener costos formados por la suma otros productos o de otros conceptos.

Revisión de la correcta clasificación de los productos

El evento de darle recepción costeada a productos es una perfecta oportunidad para revisar si tenemos correctamente clasificados en cuanto a tasa de impuesto al valor agregado u otros impuestos, los productos que están entrando. El Gladmin siempre nos obligará a hacer esa validación, de tal manera que no podamos tener pretextos para no mantener nuestra clasificación de productos con impuestos de la manera correcta. En esta forma evitaremos posibilidades de multas o recargos. 

Los costos de los productos pueden también contener otros conceptos

Aún aquello que le compramos a un proveedor, podemos decidir que deberá de entrar a nuestros inventarios con los costos repartidos de múltiples gastos que tuvieron que hacerse para que el producto llegara al almacén. Esto no es conveniente cuando nuestros resultados fiscales se calcula sobre la base de lo que vendemos, por lo tanto el usuario tiene la libertad de incluir o de separar los gastos sobre las compras. El hacerlo le favorecerá para efectos fiscales, pero no le dará una figura real con respecto a su verdadera utilidad bruta.

Los productos importados tienen manejos más complejos

Y esto lo sabe el Gladmin y está construido en su diseño. Por más complejas que sean las leyes fiscales con respecto a lo que se importa, el Gladmin lo ha tomado en cuenta. Todo lo que se involucra en una compra, se resuelve en nuestro programa de cuadre de factura. Y en una importación hay múltiples conceptos involucrados que pueden o no causar efectos en todos los productos o sólo en algunos. Incluso, una importación, puede generar gastos que tienen que distribuirse entre múltiples facturas de diferentes proveedores. El asunto no compete a esos proveedores, pero sí en forma directa afecta lo que vamos a contabilizar.

Los agentes aduanales que sirven a empresas que reciben con el Gladmin sus importaciones, ya saben que no pueden hacer muy "elásticas" sus estimaciones. A final de cuentas, pueden quedar muy mal.

Informe exacto al proveedor del resultado de nuestra recepción

El proveedor debe de estar informado de cualquier diferencia que nosotros hayamos encontrado al procesar su factura. Por ello en el Gladmin, al momento de ingresar y contabilizar nuestros inventarios, generamos un reporte que le informa la proveedor cuánto es real y exactamente lo que deberá de esperar de nosotros en pago a su factura. No conviene que el proveedor crea que lo que su papel decía es realmente lo que reflejaba la realidad. El Gladmin encontrará -ténganlo por seguro- todas esas pequeñeces que se les escaparon a los que no contaban con el Gladmin para despachar el pedido.

Coincidencia exacta con lo que entró al almacén

En el Gladmin no es posible procesar ningún pago a proveedor si lo que el proveedor envía no ha entrado al almacén. Claro, el anticipo es otra cosa. Pero aquí hablamos de concordancia obligatoria entre lo que ahora está disponible en nuestro almacén y lo que vamos a proceder a pagarle a nuestro proveedor. Si algo de lo que el proveedor envió no fue aceptado, este rechazo se dio cuando estuvimos haciendo el cuadre de factura. Claro, el proveedor reclamará se le envié lo que no fue aceptado, por ello nuestros almacenistas tendrán que hacer el envío de tal forma que esos reclamos no se tengan que dar y en caso de darse, ¡es la firma electrónica del receptor del almacén la que está en juego! (No olvidemos que son 3 los potenciales involucrados en una entrada).

Revisón de márgenes y precios de venta

Y claro, no importa que el precio de venta sólo se use como referencia para cotizar o bien que sea el único que estrictamente puede usarse, el Gladmin permite que todos los precios de lista de los productos que entran, sean revisados y de acuerdo con sus nuevos costos, modificados según los márgenes de menudeo o mayoreo previamente definidas. Esto se puede hacer en forma opcional o bien en forma totalmente obligatorio y automática precisamente el momento de comprometer el cuadre de la factura, que coincide con la entrada al almacén y el abono al proveedor.